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La leyenda de Acis y Galatea - Case Vacanze in Giardini Naxos & Taormina

La leyenda de Acis y Galatea

Cuenta una antiquísima leyenda griega que Neptuno, dios del mar, corriendo un día sobre las olas, a caballo de veloces delfines, vio aparecer una isla maravillosa, un golfo de desmesurada belleza, vallado por dos ríos de los que uno era apenas un arroyo, y sobre el fondo, majestuoso, hacía bonita exhibición de si, un volcán, guapísimo, nevado, y sus laderas eran ricas de recortas de lavas de polifemo-contro-aci-e-galateabosques y cuevas. Era Sicilia, y al Dios le gustó tanto que mandó habitarla, haciéndolos salir del mar, a sus hijos.

Polifemo spia Aci e Galatea

Aquellos eran gigantescos seres con sólo un ojo, situado en el medio de la frente, y se llamaban Cíclopes. Los Cíclopesvivieron en Sicilia, pastoreando rebaños de ovejas y cabras. Fueron óptimos pastores y les enseñaron a los hombres el empleo de la manteca y del queso.

Sin embargo en su merodear, Neptuno se olvidó bien pronto de ellos.

Y estos Cíclopes, hijos de los dioses, con el pasar del tiempo, habiendo sido abandonados sobre esta maravillosa isla, se ponían cada vez más feos, groseros y malos.

..cada uno mandaba sobre sus hijos y sus mujeres, despreocupados los unos de los otros.. y no tenían asambleas de consejo ni leyes..

Dos de éstos en particolar modo trataban de dominar a los otros y se llamaban uno Polifemo y el otro Bronte. Cada uno de los dos había logrado procurarse la gruta más grande y más hermosa y el rebaño de cabras y ovejas más numeroso.

Al alba de cada día se encaminaban por las laderas del Etna en busca de buenos pastizales por sus propios rebaños, y cuando los encontraban saltaban de alegría, dando puñetazos a la tierra o contra los peñascos, haciendo temblar toda la montaña.

Aci hijo de Fauno y de una ninfa del Simeto, se enamoró perdidamente de la ninfa Galatea.

Galatea pobrecita, era una ninfa desesperada porque querida también por el Cíclope Polifemo, pero éste era feo y grosero, e infundía enorme miedo con su único y terrible ojo encendido que emanaba odio y miedo justo desde el centro de la frente. El pasatiempo preferido de Polifemo era de infundir miedo y terror a las personas que encontraba en su merodear con las ovejas a la dehesa, y cuando estaba haraganeando con su amigo Bronte tumbados sobre la colina del monte Ziretto, en los alrededores de Castelmola, avistando barcos de pescadores o navíos de conquistadores (en particolar modo la tenían con uno llamado Teocle y uno Ulises, que en futuro Polifemo lo habría conocido con el nombre de Nadie), los puntaban y les apolifemo-spia-aci-e-galatea-198x300rrojaban contra enormes peñascos. Y alegrándose con enormes gruñes de sus malas acciones.

Sin embargo por amor de Galatea dejó de frecuentar al cíclope Bronte y de echar enormes piedras a los barcos que transitaban a lo largo de su costa.

Un día, el Cíclope, tomado por el frenesí de ver a su querida Galatea, se puso a buscarla por todo el bosque alrededor del Etna que conocía muy bien.

Cuál no fue su cóleraacigalatea en ver de lejos a Galatea en los brazos de Aci! Un grito bestial salió de la garganta del terrible Cíclope.

Por la rabia desarraigó decenas de árboles con sus poderosas manos, los tomó y los lanzó contra de ellos. Colmado de rabia empezó a golpear con los puños sobre un gran peñasco, y el destrozo hizo temblar toda la montaña.

Galatea, asustada, se tiró bajo del agua, en el mar ahí cerca,Aci se huyó pero el Cíclope cegado por el celos desarraigó del suelo una enorme roca y la lanzó encima de Aci, aplastándolo. El cuerpo del pobre pastorillo estaba, allí, bajo la roca sin más un estremecimiento de vida.

Apenas la noticia llegó a Galatea ésta acudió donde estaba el cuerpo de Aci. A la vista de su amor se tiró encima de él llorando todas las lágrimas que tenía en cuerpo. El llanto sin fin de Galatea despertó la compasión de los dioses que quisieron atenuar su tormento transformando Aci en un hermosísimo río que baja del Etna y desemboca en el trecho de playa donde solían encontrarse los dos amantes.

Los dioses con
movidos por los gritos y por el quejido de Galatea, transformaron la sangre que salía de las venas de Aci agonizante en agua, que sucesivamente se transformó en río. Fue así para siempre juntada a su amor que todavía, cuando las olas se entrelazan, a las faldas del Etna, parecen emanar una dulce melodía, la dulce melodía de los inocentes.

No lejos de la carretera primaria, cerca del actual burgo marinero de Cabo Mulini, renombrado centro por sus restaurantes a base de pescado y moluscos, a pocos kilómetros de Acireale, existe un pequeño manantial llamado por los habitantes del lugar “El manantial de la sangre de Aci” por su característico color rojizo.